TRIATLÓN DE HELLÍN




Hasta tierras manchegas nos desplazamos cuatro abNEGADOS triatletas para completar esta gran prueba dentro del circuito NDS y como entreno de calidad de cara al IM de Niza que afrontaremos en tres semanas (Alberto y Peque de La Vall, José María de Valencia y un servidor de Almenara).


Reconocer la labor de la organización que se lo curró y puso a disposición del triatleta cena, desayuno y comida aparte de un espacio dentro del polideportivo para dormir. La verdad es que da gusto participar en pruebas en las que ves como los organizadores se desviven para que todo salga a pedir de boca.

La jornada comenzó antes de las cinco de la mañana, ya que el desayuno se servía desde esta hora hasta las 5:45 y a las 6:00 había que subir al autobus y de ahí al pantano de Talave.

A las 7:30 se da la salida y empezamos lo que en un principio eran 2000 m de natación y lo que para los más lentos se convirtió en más de 4000 m. (La organización lo ha dejado en 3000m para todos).

Es curioso como lo que de entrada es calificable sin ambages como contrariedad al final para muchos en conjunto y en perspectiva lo llamaríamos bendición. Me explico:

El día de antes Hellín nos recibió con ese calor tórrido del verano manchego y todos temíamos la media maratón a realizar por aquellas calles bajo el sol del mediodía, sin embargo , el día de la prueba salió nublado y con amenaza de tormentas que al final se quedó en alguna gota y un viento que, aunque molestó un poco en la bici, hizo la carrera a pié mucho más llevadera a pesar de que también hizo calor. Y es aquí donde llegamos al meollo de la cuestión y el único punto criticable a la organización: Alguien no calculó bien el peso del muerto de la boya de barlovento y esta, cuando empezó a soplar fuerte empezó a alejarse de la de sotavento (casualmente esta no se movió o a lo mejor su muerto era el correcto) y alargó la prueba natatoria hasta el punto de que a los más rezagados los jueces de la zodiac les indicaron que ya podían dar la vuelta sin llegar a la boya que cada vez estaba más lejos… Y así los más rápidos nadaron dosmil y pico metros y los más lentos ni se sabe (alguno con GPS me dijo que 4000m largos).UN PATIMENT

En cuanto a mi experiencia particular, la natación se me hizo muy larga (como siempre, pero esta vez con razón) invirtiendo en ella 54’ y calculo que de 3100m a 3200m tirando por abajo. La T1 me la tomé con calma pensando en que estaba allí como preámbulo del IM de Niza y que no quería machacarme demasiado así que comencé la bicicleta subiendo tranquilamente del pantano hacia la carretera (todo lo tranquilamente que permitía el gran desnivel) y una vez en ella y aprovechando un tramo bastante llano me comí la 1ª barrita y cogí una buena marcha controlando siempre las pulsaciones.

Como sólo eramos ciento y pico triatletas había momentos en que no veías a nadie por delante ni por detrás lo que a veces me hacía pensar si no me había pasado algún desvío… Carreteras sinuosas, grandes desniveles y paisajes impresionantes como la bajada hacia el pueblo de Ayna así como el puente sobre el río Mundo hacen de esta prueba una de las más bellas en las que he participado.

Despues de 91 km de bicicleta y 1500m de desnivel acumulado, entrada a la T2 dentro de la pista de atletismo de Hellín, cambio de zapatillas y al lío, casi 21 km de carrera a pié y con el sol en todo lo alto que al final consiguió desbancar a las nubes que lo ocultaban durante las primeras horas de la mañana.

En la carrera hice los primeros 7 km con las pulsaciones demasiado altas para el entreno que quería hacer y es que cuando te pones un dorsal a veces cuesta dosificarse (sobretodo si te ves con fuerzas para ir más), así que a partir del kilómetro 8 bajé el pistón y la verdad es que al final ese ritmo también me costó aguantarlo. No sé si es que bebí poco durante la bici pero la verdad es que al llegar a meta la sensación de sed era insoportable (a pesar de los múltiples y variados avituallamientos de la carrera a pié). Así que una vez cruzada la línea de meta, me establecí en el avituallamiento y no sé cuantos vasos de cola e isotónicas me bebí así como porciones de sandía y naranja.

Al final un buen entreno realizado con mucha natación (que me hacía falta en aguas abiertas) y lección aprendida en cuanto a la hidratación durante la prueba. Ahora sólo falta aplicar lo aprendido en Niza de aquí a tres semanas. Pero eso ya será otra historia…

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